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¿Adicción?

Escrito por lisbethm

10 febrero, 2020

¿Y si empiezo a masturbarme y me gusta tanto que se  convierte en una adicción? Me comentaba una amiga tras una reciente conversación -¿o debo decir sesión?- acerca de la dualidad que, por años, ha vivido con respecto a su energía sexual y al pleno (o cohibido) disfrute de su sexualidad. De allí que se pusiera sobre la mesa el tema de la masturbación.

El caso es que ante su afirmación, le pregunto

-¿Y qué frecuencia de masturbación significa para ti ser adicta?

-Bueno, llegar a hacerlo todos los días.

-Y entonces ¿cuál consideras que puede ser una frecuencia «adecuada o cómoda»?

-Umm… ehh… pues… no sé…

No relataré toda la conversación, pero debo decir que llegó a buen puerto. Y es que el objetivo de este post no es transcribir lo hablado, sino reflexionar acerca de estas preguntas:

¿Que se considera una adicción? ¿Cuánto es adicción y cuánto mucho (o poco) deseo? ¿Es acaso la frecuencia un indicador de adicción?.

En términos psicológicos, la adicción es un trastorno en donde la persona que la padece tiene una compulsión recurrente y periódica, un deseo incontrolable de recurrir al objeto adictivo. El problema no es el objeto que genera la reacción adictiva, sino la relación que se establece con él. En este sentido, el problema no es la masturbación en si misma, sino la relación que se mantenga con ella, más allá de la frecuencia.

El número de veces que se repite algo no marca una acción adictiva, la adicción la define qué tanto afecta mi vida diaria y mis actividades, llevándome de forma compulsiva y sin mediar en consecuencias, a realizar dicha acción. En este caso, masturbarse. Si se hace todos los días sin que afecte física y mentalmente tu rutina, NO es adicción. Si algún día no te masturbas, no supone un problema y no se convierte en un pensamiento recurrente en nuestra cabeza a modo de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Es importante decir que la adicción busca solapar y callar una carencia o inseguridad y es el indicio claro de un problema de base mayor. La masturbación no puede en sí misma, ser considerada una adicción, si la entendemos como un acto de autoconocimiento y amor propio que persigue la búsqueda del placer. No importa el número. ¿No es acaso el acto más honesto de amor, reconocimiento y conexión con nuestra energía sexual? ¿No es acaso la relación sexual primaria que establecemos con nuestro cuerpo? Así como lo comentaba en este post.

Pasamos la vida obsesionados por el «número»: con el peso, las calorías, las horas de sueño, el tamaño del pene, el número de orgasmos o los «polvos» por noche, las veces que te masturbas, los kilómetros corridos en la cinta o los kilos levantados en el curl de bíceps. Vivimos buscando y esperando la valoración externa enfocada en la métrica, obsesionados con un número que nos atormenta y nos persigue hasta en sueños, pero que nada tiene que ver con el placer, la felicidad o la satisfacción.

Buscamos de forma obsesiva parametrizar y cuantificar todo en la vida, sobre todo aquello que nos produce placer, gozo y satisfacción. Nos han enseñado que lo que produce placer debe ser restringido o peor aún, es malo, negativo y nos convierte en «pecadores» por acción y omisión. Así que, vamos a liberarnos del yugo del número y aprendamos a escuchar al cuerpo, a identificar lo que nos hace felices.

«

¿hay riesgo de

volverse adicto?…

Ni masturbarte a diario te convierte en adicto, ni hacerlo una vez al mes es indicio de poco deseo. Somos seres fluctuantes y de igual manera lo son nuestros intereses y ganas.

Y vosotros ¿qué pensáis de la frecuencia de masturbación? ¿cómo lleváis su relación con el autoplacer?… ya me contareis… ¡A disfrutar y a disfrutarse!

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