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Trilogía COVID-19: Ansiedad – Deseo – Cuarentena

Escrito por lisbethm

7 abril, 2020

Ya llevamos casi cuatro semanas de confinamiento por el COVID-19. Y aunque no se tiene fecha precisa para el fin de la cuarentena, es probable que tengamos otro tanto por delante

Seguro iniciasteis con mucho ánimo. Devorando series de Netflix, Amazon y HBO, con sesiones múltiples de videollamada y entrenamientos por IGLive hasta sudar la gota gorda. 

Pero la paciencia, la creatividad y las actividades para realizar tanto en solitario como con la pareja, se van agotando. Nuestro ánimo sufre variaciones y es lo más parecido a una montaña rusa emocional. Incluso, es probable que se hayan experimentado episodios de ansiedad, afectando las relaciones con las personas con las que vivimos. 

Y, entonces ¿qué hacemos con esta sensación? ¿Para dónde vamos con este agobio? Salir corriendo no es una opción. Y como queda tiempo por delante y no queremos acabar con los trastos en la cabeza y mandando a tu pareja de vuelta con su madre. Os dejo la opinión y las recomendaciones de una especialista. 

Ana Cruz es psicóloga, sexóloga y especialista en terapia de parejas. Ideal para responder a las preguntas y aclarar dudas. Hoy se deja entrevistar y comparte con nosotros.

LM.- Entendiendo  que es una situación nueva para todos ¿Cuáles son los signos de ansiedad que pueden presentarse en estos días de confinamiento? 

AC.- La ansiedad es un estado emocional, por lo que no se elije voluntariamente o de forma consciente. Este estado de alerta aparece cuando nos encontramos ante algo que interpretamos como peligroso o amenazante. Y algunas características frecuentes pueden ser: 

A nivel físico: palpitaciones, sudoración, hiperventilación o dificultad para respirar, alteraciones digestivas, contracturas o dolor muscular, temblores. 

A nivel cognitivo: pensamientos intrusivos y recurrentes, normalmente de carácter catastrófico o negativo. 

Por ejemplo: «todo va a salir mal», «no puedo hacer nada para solucionarlo», «voy a quedarme sin trabajo», » va a pasar algo terrible», «nadie me entiende», «no valgo para nada»…

LM.- Si identificamos algunos de estos signos en nosotrxs o en la pareja ¿cómo podemos hacer para disminuir los niveles de ansiedad y que no afecten la relación?

Lo primero que debemos entender es que es normal sentir cierto miedo o preocupación ante una situación nueva y sobre la que no tenemos control. Teniendo esto en cuenta, debemos intentar limitar la información que consumimos. No nos beneficia estar todo el día escuchando las noticias sobre el COVID-19, porque esto sobre activará nuestro  estado de alerta emocional. 

También podemos crear un espacio seguro para expresar nuestras emociones. Permitirnos hablar con nuestra pareja o familia sobre nuestra ansiedad o preocupación, para desahogarnos o soltar algo de carga. Pero por tiempo limitado (no vale pasar el día hablando de ello).

Una buena estrategia para aliviarnos es convertir la preocupación en algo tangible, es decir, concretar qué nos da miedo exactamente. De ese modo, podré poner en marcha las medidas necesarias para atender esta preocupación.

Y no olvidemos realizar actividades que nos generen calma. Vamos a proporcionar a nuestro cuerpo y a nuestra mente una fuente de relajación y bienestar como: meditación o yoga en pareja. Cualquier actividad que podamos disfrutar juntos será buena aliada.

Deseo y COVID-19 

Pero esta situación de confinamiento, que implica un cambio en la dinámica familiar y de pareja, no sólo puede afectar nuestro estado de ánimo y el humor. Es probable, que incluso hayáis notado un cambio en sus niveles de deseo. Y es ¡¡normal!! somos seres sociales y nuestro entorno es capaz de afectar nuestra respuesta en diferentes aspectos. 

LM.- ¿Cómo afecta al deseo sexual?

AC.- La preocupación y la ansiedad son las enemigas del deseo y la satisfacción sexual. Para abandonarnos al placer es necesario que nuestra mente y cuerpo se encuentren un estado de relajación. En esta situación tan compleja, es difícil que el deseo nazca de forma espontánea y pasional tal. Cuando nuestra mente percibe otras urgencias o necesidades, la sexualidad se ve relegada en la lista de prioridades y deja de ser un hábito de autocuidado más. 

LM.- ¿Qué podemos hacer para trabajar el deseo en estos tiempos, sin que ello suponga una lista de actividades o tareas a realizar? Si bien las rutinas son necesarias, las listas de actividades para llenar tu día, está muy de moda y puede no ser positivo si se lleva al extremo.

AC.- Es necesario un cambio en la perspectiva que tenemos acerca del deseo y la sexualidad en pareja. Deseo y sexo no significa un encuentro espontáneo y salvaje con nuestra pareja, o al menos no necesariamente. Debemos incorporar la sexualidad en nuestras rutinas de autocuidado, pero desde una concepción abierta y global. Un encuentro íntimo y erótico con nuestra pareja puede ser abrazarnos desnudos en la cama, sin más objetivo que el de proporcionarnos bienestar y cuidados mutuos.

Cuando entendamos que esa también es una forma de disfrutar de nuestra sexualidad y nuestra corporalidad, sentiremos deseo de acercarnos a nuestra pareja o a nuestro propio cuerpo, porque podremos adaptar la actividad a nuestras necesidades emocionales, en lugar de forzarnos a encajar en un modelo de sexualidad impuesto y que no concibe nuestras fluctuaciones.

LM.- A modo orientativo o de sugerencia ¿qué actividades podrían realizarse en pareja en estos días de confinamiento?

AC.- Apuesto por actividades adaptadas a nuestro ritmo y a nuestro momento actual. Si me siento mental y emocionalmente agotada, saturada, sobrepasada… y no me apetece una noche de juegos calientes y explícitos, no significa que tenga que renunciar a un acercamiento. Soy consciente de mi estado y me adapto a las circunstancias. Hay que ser realista y proponer momentos que aporten calma, bienestar y placer, como:

  • Una tarde de «spa erótico». Masaje, calor, aromas
  • Actividades sensoriales: taparnos los ojos, sentir juntos nuestra piel desnuda, una degustación a ojos vendados…
  • ¿Y si cambiamos Netflix por algo más sugerente? bucear en la web de Erika Lust y descubrir en pareja films eróticos. Nada que ver con el porno tradicional. 
  • Es un momento genial para conocernos mejor. Elaborar un juego de «Preguntas y respuestas» o «Verdad o Reto» puede ser divertido, erótico y fuente de descubrimientos. 

LM.- ¿Cómo potenciar la intimidad?

AC.- Para mí, intimidad es sinónimo de cercanía, empatía, emociones, seguridad… y esto lo conseguiremos si primero somos capaces de acercarnos emocionalmente a nuestra pareja. Cuando logras que tu pareja constituya un refugio, un lugar en el que sentirte cómoda y libre, todo lo demás fluye. Y por supuesto, procura ser tú fuente de esa misma calidez y seguridad.

LM.- Y qué deberíamos evitar en estos días en los que estamos más sensibles o vulnerables?

AC.- Evitemos convertir a nuestra pareja en nuestrx enemigx. No tenemos por qué ser el uno contra el otro, somos un equipo unido contra una misma dificultad. Aunque podamos detectar ciertas carencias en la relación o aspectos a mejorar, no es momento de tirarnos los trastos a la cabeza, si no de reflexionar para descubrir nuestra parte de responsabilidad. Evitemos reproches, ataques y presiones. Es imprescindible, si queremos sobrevivir a la crisis, que seamos tolerantes con los ritmos y la gestión emocional de la pareja. Respetemos el espacio y el tiempo de cada uno, y aportemos cariño, comprensión y tolerancia. 

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Deseo y sexo no significa un encuentro espontáneo y salvaje…

Un encuentro íntimo y erótico con nuestra pareja puede ser abrazarnos desnudos en la cama, sin más objetivo que el de proporcionarnos bienestar.

Cuando entendamos que esa también es una forma de disfrutar de nuestra sexualidad y nuestra corporalidad, sentiremos deseo de acercarnos a nuestra pareja o a nuestro propio cuerpo.

Ana Cruz

Psicóloga, Sexóloga y especialista en Terapia de Pareja

@anacruzpsicologia

www.anacruzpsicologia.es

 

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